El argentino Fito Páez presentó hoy su nuevo álbum «No sé si es Baires o Madrid», el cual registra un concierto que realizó en abril pasado en el Palacio de los Congresos de Madrid, España.

Para este disco en vivo, Fito contó con importantes invitados, entre ellos Joaquín Sabina, Pablo Milanés, Pereza, Ariel Rot, Gala Evora, Marlango y Mavi Díaz.



El tema «Contigo», interpretado por Páez y Sabina, es el primer single promocional que salió a la venta en CD y DVD. De esta manera, se hizo pública la reconciliación de ambos músicos tras su distanciamiento luego de la grabación de “Enemigos Íntimos”, en 1998.

En un solo de piano de cola, Páez deleitó con sus clásicos «Tumbas de la gloria» y «11 y 6». No faltaron tampoco «El amor después del amor» ni «Dos días en la vida».

Junto al cubano Pablo Milanés lograron una versión muy especial de «Yo vengo a ofrecer mi corazón». Otro clásico de Páez, «Giros», tomó en tanto una nueva dimensión con la interpretación de Ariel Rot.

Fito Paez, recientemente nominado a otro Grammy Latino, esta vez en la categoría “Mejor Cantautor” por su último album RODOLFO, brindó un espectacular concierto en Río de Janeiro el jueves 11 de septiembre acompañado de invitados de lujo como Milton Nascimento, Vanessa Da Matta, Herbert Vianna y Ana Cañas.

Dos días después, el sábado 13 de septiembre, lo esperaba el concierto en el escenario del Pepsi On Stage de Porto Alegre con un estadio repleto de 4000 fans brasileños que esperaban ansiosos a Fito Páez.

Finalmente, el pasado viernes 19 de septiembre, Páez se presentó en el Adrienne Arsht Center de Miami en un concierto sold out y acompañado por el mexicano Mario Domm (de la banda Camila), los españoles Alejandro Sanz y Javier García y la argentina Emme.

Próximamente, actuará en el marco del Festival Pepsi Music este viernes 3 de octubre.

Como se sabe Paez tocara en Lima el próximo 10 de octubre en el Jockey Club. En tanto las entradas para el concierto, que lleva el nombre de “Rodolfo”, continúan vendiéndose en los módulos de Teleticket.

1 Comentario

  1. No se si es Baires, Madrid, o Páez.

    Bueno, voy a aclararles señores del jurado, que siendo la misma republica argentina con el mismo cielo, y la misma bandera española, los tiempos han cambiado.
    Y es que parece absuelto de pecados, de excesos, de copas y de lennon.
    El terno gris de Fito en el piano pareciera tener las cenizas de un improbable 1980.

    Y es que recrear la euforia con otro en vivo más, es agotar la paciencia del cosquilleo prelanzamiento, darle buenas nuevas al pasado, improvisar con la melancolía de todos, y formular episodios históricos reincidentes en la música popular.

    Son dieciséis hermosos track track hechos a pulso, pintura en mano, pinceles y cuerdas chocándose, estrellándose en las paredes llenas de recuerdos y de la que cuesta trabajo safarse.
    Es decir, creer que con el alma se canta un DLG a estas horas en buenos aires, seria ingenuo, escuchar la voz de Páez haciendo el amor con las cuerdas de Vadalà casi irreproducible.
    No es que hayamos perdido la cabeza, pero hay un dejo de sonrisa inquieta, trazos de resignación que nos llevan a la imagen de un Páez tomado de los rizos, mate en mano, buscando palabras. Y es que no quiero verlo cansado de lamer las yagas que no sangran mas canciones; y quien sabe si hay un millón de canciones inéditas arriba del placard, pero ahora en este instante, pareciera ser que un disco de oro con relanzamientos y telones infinitamente dispuestos al publico, es abusar de su propia genialidad. Dar cabida a opiniones como esta.

    Nos hace falta, un par de copas de mas, 109 canciones en cocaína, y 5 discos viscerales que si bien, cambian de autoría, responden a un concepto transversal de poeta subterráneo que florece por dolor y exceso, no es que queramos ver al Páez de ciudad de pobres corazones, que retroceda un par de años, ni mucho menos, pero a quienes nos vendría bien un bar con su compañía sabemos que suena incomodo oírlo cantar (quien sabe si a falta de un cigarrillo) un poco mas desafinado, improvisando un “Haber sobrevivido millones de resacas” sintiendo que ahora si (en realidad) no es parte de ningún ismo.

    Es muy probable que la fanaticada odie las criticas, pero no hay nada peor que el fanático odiando ser fan, dejar de pensar por siempre en la secreta esperanza de poder estar incluido en la habitación en donde Sabina escribía Lázaro, o ser parte del tan bien ponderado escenario de euforia.

    Fito aparece nuevo, pero un poco más viejo que antes, es un disco solitario, pero pop, quiero equivocarme pensando en que no le canta a nadie mas que al público, no retuerce sus dedos ni eleva su cara buscando la luz de Dios.
    Con escenografias como Joaquín sabina al costado que acompaña a su íntimo amigo, olor a fernet, a jugar pocker y a ver tv; ¿Flaco donde estas?
    Fito nos sitúa en un piano dulce y agraz, de calles simples y canciones rememorizadas, tiene muy poco de intimo y en realidad son ausentes las visiones realistas del Fito actual, que transforman al superhéroe, en un rockstar que NO murió de sobredosis, que paso los 70, que llego al psiquiátrico y se curo, que ahora cuida a sus hijos y les enseña matemáticas, no piensa en canciones y hace lo que mas sabe hacer; un fito que lejos esta de su carta para el 2086. Y que a veces va recorriendo los escenarios presionando discos y trabajos, ¡¡y que si no quiero cantar pues no canto coño!!

    Me gustaría haber sentido y visto un poco mas el amarillo de rey sol en el escenario del vivo en Madrid, el rojo de naturaleza, o la fuerza de ciudad. Aunque si bien, cada disco refleja una parte histórica de su música, este intimo disco en vivo tuvo mucho de eso, mas de lo que quisiéramos, demostrando las bastas experiencias y la consolides de un grande, sin embargo también demostrando como se hace un CD/DVD por hacer, por reunir figuras, por mostrarles al mundo que aun están vivos, y harto de estarlo. Demasiado evidente la técnica utilizada a partir del morbo-music para ver reconciliaciones y fascinantes dúos que nos hacen ensoñar, la única manera de volver atrás, a tiempos de glorias, en minutos inertes.
    Es decir, no se que tal será led zeppelín 2008, pero muero por tomar el primer avión a donde sea y escuchar a Page reventar las cuerdas, y sin duda se acabaría la eternidad de los rolling stones.
    Pero de todos modos afortunados quienes vieron desfilar en vivo músicos dispuestos a la melodía de un elegante piano de cola, en las divinas manos del Fito Páez que mas recordamos, y que aunque mas que un nuevo y entusiasta trabajo parezca esa sociedad de poetas con enfisema, que comenta sus luchas y vanaglorie sus historias, son en definitiva, lo mas apropiado para una historia que no aun no termina, que tiene un lugar guardado en la memoria de todos, esperando que algún lío de faldas atropelle el pasado y convierta en letras y divinas melodías lo que esta escondido celosamente en la cabeza del flaco.

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